El Ministerio de Educación elimina la asignatura de Educación para la Ciudadanía para sustituirla por otra llamada Educación Cívica y Constitucional, de contenido similar pero eliminando las “cuestiones controvertidas y susceptibles de adoctrinamiento ideológico”.

Educación para la Ciudanía nació en 2006 generando una fuerte polémica, sobre todo entre los sectores más conservadores. La asignatura tenía como objetivo “educar en valores democráticos y de tolerancia”, y abordaba temas como la educación sexual y las distintas modalidades de familia, el funcionamiento del estado democrático o los deberes y derechos ciudadanos.

El ministro de Educación, José Ignacio Wert, anunció ayer que Educación para la Ciudadanía (EpC) se sustituirá lo antes posible por otra asignatura, Educación Cívica y Constitucional, ‘exenta de cuestiones controvertidas’. Este cambio en el programa de las etapas de educación primaria y secundaria era una promesa electoral del Partido Popular, que se opuso desde el principio a la inclusión de EpC y protagonizó uno de los mayores conflictos en torno a la asignatura en la Comunidad Valenciana, donde el Gobierno regional decidió impartir esa asignatura en inglés.

La función de la nueva materia será similar a la de EpC, enseñar valores constitucionales, cívicos y democráticos, así como el funcionamiento de instituciones españolas y europeas, pero dejará fuera el contenido que, según el PP, “invade el terreno de la moral”.

Educación para la Ciudadnía, hasta ahora (EFE)

La asignatura Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos fue una de las novedades más polémicas que introdujo la Ley Orgánica de Educación (LOE), en vigor desde el 24 de mayo de 2006.

La asignatura comenzó a impartirse en el curso escolar 2007-2008 en las comunidades de Andalucía, Aragón, Asturias, Cantabria, Cataluña, Extremadura y Navarra, y al año siguiente en el resto de las comunidades y en Ceuta y Melilla.

Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos se imparte en 5º o 6º de Primaria (10-11 años) y en esta etapa tiene tres bloques temáticos: Individuos y relaciones interpersonales y sociales, La vida en comunidad y Vivir en sociedad.

En Educación Secundaria Obligatoria (ESO) (12 a 16 años), la materia se imparte de forma obligatoria en uno de los tres primeros cursos de ESO, con el mismo nombre: Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos.

En cuarto de ESO toma el nombre de Educación Ético-Cívica, y en primero de Bachillerato el de Filosofía y Ciudadanía.

4 Comments

ninive

Patético. Como los cangrejos con el PP volvemos hacia atrás en todo…Volveremos a cantar el cara al sol en las clases, a ir a misa y catequesis y las niñas, “mis labores” por las tardes……Soy profesora de bachillerato y todo esto patético. Estamos “creando borregos en serie con cero capacidad crítica”…pero esto es lo que quiere el gobierno, mano de obra barata que no se cuestione a sus gobernantes…..

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PASCUAL

Seguimos sin aprender de nuestros errores. Ahora se han empeñado en cambiar la Educación para la ciudadanía. No lo entiendo. Soy profesor de esta materia y desde que la estoy impartiendo no me queda la más mínima duda de que se debería dejar tal cual está. Cambiar por cambiar es una acción que no tiene sentido alguno. Si alguien se molestara de verdad en leer con detenimiento su currículo se daría cuenta que es absurdo hablar de adoctrinamiento ideológico.

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jesricart

Sería lo de menos la manera con qué denominar un espacio didáctico para la enseñanza de valores sino fuera porque el mismo hecho de cambiar de nombre ya está encerrando un antivalor. Cada nueva titularidad al cargo de un ministerio necesita desmarcarse de la anterior entrando con un nuevo talante de borrón y cuenta nueva como si todo lo hecho hasta este momento hubiera sido inútil. Resulta gracioso que uno quiera personalizar el despacho que va a ocupar cambiando los cuadros de la pared y el florero de sitio pero no tanto que se confunda la ética del comportamiento ciudadano con una asignatura más que explique la politica del país. El peligro de esa escueta modificación puede estar encerrando una pedagogia instructiva más que una pedagogia crítica. Aún siendo importante la esneñanza constitucionalista de un pais que se pretende democratico, ni la constitucion ni ningun otro documento de los que se han dotado las sociedades humanos son bibilias intocables o piedras filosofales idolatradas que no puedan revisarse. Cualquier enseñante que convierta en totem la materia enseñada contribuye a extener la idiocia general por la via del seguimiento acrítico de los dogmas. Despues de más de 3 décadas de tener una constitucion marco en un país que ya la votó bajo el signo de la manipulación y desde los chanchullos de una élite que no quiso ni dio cabida participativa al resto de la sociedad e ese proceso elaborativo ya va siendo hora de repasarla y hacer una nueva, en particular cuando la actual ha sido manipulada por el estado y cuando arrastra la confusión acerca de la realidad plurinacional. Así pues la enseñanza constitucional es una denominacion de materia que llega tarde y resulta equívoca. Sin embargo, la materia puede volverse en contra de lo que pretende y en lugar de ser utilizada como feudo proselitista, serlo com protexto para el pensamiento autocritico de su obsolescencia para proponer una nueva.

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DULCE MARIA VARGAS ROJO

Convencida que nunca es tade para aprender a pensar y pensar en aprender. Con en pensamiento critico, analizando, juzgn y evaluando el propio actuar de la practica educativa.

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