La suma de pequeñas acciones cotidianas puede contribuir a reducir las agresiones medioambientales y mantener el equilibrio ecológico.

La Tierra, nuestra casa común, merece que todos los días sean su día. Las continuas agresiones a las que se ve sometida por la acción humana han alcanzado límites insospechados hasta hace pocos años. Por ello, y más allá de las acciones que emprenden (o dejan de emprender) los responsables políticos , es mucho lo que cada uno de nosotros puede hacer en beneficio del planeta.

  • Algo tan sencillo como dejar el vehículo particular en casa dos días a la semana ahorra la emisión de unos 726 kilogramos de gases de efecto invernadero al año. Cuando los desplazamientos resultan inevitables, cabe la posibilidad de compartir el coche, utilizar el transporte público, optar por la bicicleta o, simplemente, caminar. Otra opción que gana enteros es la del llamado “teletrabajo”, es decir, realizar nuestras tareas desde casa, al menos algunos días al mes, lo cual ayuda también a reducir la contaminación atmosférica.
  • Sin olvidar que los electrodomésticos nos ayudan en muchas de las pequeñas tareas de la casa, son también fuente de derroche energético. Ayuntamientos y comunidades autónomas suelen ofrecer ayudas (conocidas como Plan Renove) para cambiar nuestros electrodomésticos por otros energéticamente eficientes. También es importante desconectar de la red eléctrica los aparatos electrónicos, como televisores o reproductores de DVD, cuando no se utilizan, ya que la función stand-by consume cerca del 5% de la energía utilizada.
  • Las bombillas de bajo consumo van ocupando paulatinamente las preferencias de los consumidores. Aunque aún queda mucho por hacer. Cabe recordar que cada una de estas bombillas impide la emisión a la atmósfera de unos 20 kg de CO2 al año y tiene una mayor vida útil que las bombillas tradicionales. Además, se ha producido una notable mejora en su calidad, frente a las primeras críticas de los consumidores por su bajo rendimiento y la frialdad de la luz que emiten.
  • Nunca está de más insistir en la importancia del reciclaje. El hábito de reciclar se va consolidando entre la ciudadanía, y son numerosas las ciudades en las que los contenedores de papel, cristal y envases forman parte del paisaje urbano. A ello debemos sumarle la necesidad de reciclar, por ejemplo, los equipos eléctricos y electrónicos en desuso. Para ello, los Ayuntamientos suelen disponer de puntos verdes (o puntos limpios) específicos que impiden que las sustancias tóxicas que contienen los componentes electrónicos contaminen nuestro planeta.
  • Conviene recordar que los residuos caseros pueden reducirse con creatividad. Un tubo de cartón puede reconvertirse en un juguete para una mascota, mientras que una botella vacía resulta perfecta para construir una lámpara. Son solo algunas de las múltiples aplicaciones que podemos a dar a nuestros residuos. Como bien lo sabemos por nuestro trabajo diario en el aula, el reciclaje puede convertirse en una propuesta didáctica y entretenida para los niños.
  • El agua es un recurso cada vez más escaso. Con medidas simples, cualquiera de nosotros puede contribuir a su conservación. Desde utilizar el lavavajillas o la lavadora únicamente cuando estén llenos hasta tomar una ducha en lugar de un baño de inmersión; desde arreglar los grifos que gotean hasta la ya famosa medida de cerrar el grifo cuando nos lavamos los dientes o las manos, todos podemos ayudar a cuidar este recurso indispensable para la vida en la Tierra.
  • El cuidado del jardín puede ser también un recurso ecológico. El abono orgánico es la opción más inteligente, ya que ayuda a las plantas a crecer mejor y conserva mayor cantidad de agua. Los residuos orgánicos pueden servir de compostaje y, de paso, ayudan a ahorrar dinero en fertilizantes.
  • Tras el debate experimentado en nuestro país a raíz de las restricciones a las bolsas de plástico, hemos aprendido muchas cosas de ellas. Por ejemplo, que la mayoría de ellas no son biodegradables; y que cada uno de nosotros utiliza una medida de más de doscientas bolsas al año. Y también, que nadie necesita una bolsa por artículo. Por ello, al ir de compras resulta conveniente utilizar bolsas reutilizables o de tela. Y recordar que la reducción del consumo es en sí misma una medida conservacionista.
  • En un país como España, que recibe más de cincuenta millones de turistas cada año, el impacto de la actividad turística cobra una especial importancia. En nuestros desplazamientos, conviene elegir un medio de transporte que produzca el menor impacto ambiental (el tren, por ejemplo). Una vez en destino, optar por establecimientos hoteleros que alienten a utilizar racionalmente la energía o el agua, usar las mismas sábanas por más de una noche y reutilizar las toallas son pequeñas grandes decisiones que contribuyen al mantenimiento medioambiental.
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Profes.net / Alejandro Feijoo

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Natalia

La Tierra (de Terra, nombre latino de Gea, deidad griega de la feminidad y la fecundidad) es un planeta del Sistema Solar que gira alrededor de su estrella en la tercera órbita más interna. Es el más denso y el quinto mayor de los ocho planetas del Sistema Solar. También es el mayor de los cuatro terrestres.

La Tierra se formó hace aproximadamente 4567 millones de años y la vida surgió unos mil millones de años después.16 Es el hogar de millones de especies, incluyendo los seres humanos y actualmente el único cuerpo astronómico donde se conoce la existencia de vida.17 La atmósfera y otras condiciones abióticas han sido alteradas significativamente por la biosfera del planeta, favoreciendo la proliferación de organismos aerobios, así como la formación de una capa de ozono que junto con el campo magnético terrestre bloquean la radiación solar dañina, permitiendo así la vida en la Tierra.18 Las propiedades físicas de la Tierra, la historia geológica y su órbita han permitido que la vida siga existiendo. Se estima que el planeta seguirá siendo capaz de sustentar vida durante otros 500 millones de años, ya que según las previsiones actuales, pasado ese tiempo la creciente luminosidad del Sol terminará causando la extinción de la biosfera.

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