2015, un año de avance en el terreno educativo. Un año en el que las trincheras han estado plenamente activas; ¿Cuántos profesores y profesoras han pasado por aulas de formación, por sesiones de reflexión para un cambio metodológico?

Recuerdo, por lo espectacular, las sesiones que he compartido con Richard Gerver ante 1.000 personas en Bilbao, 2.600 en Granada, 2.000 en Sevilla; en todos los casos llevando nueva Savia educativa. De igual manera salones abarrotados, los sábados de la mano de Integratek; en total varios miles de profesores más, planificando una forma más efectiva de hacer educación.

Pero, sin duda, lo más significativo ha sido el paso por tantos y tantos centros en los cuales todo un claustro se moviliza simultáneamente en la dirección unívoca del avance; de la mejora; de la mejor cualificación para la nuestra, la profesión más compleja e importante del mundo, la Educación.

El camino se hace caminando y en ello está nuestro colectivo. Para ello contamos, como siempre ha sido, con faros y con piedras. Faros que iluminan el sendero y piedras que te incomodan al andar.

Un faro en 2015, en lo personal, ha sido poder co-organizar ICOT BILBAO; Un evento que supuso un antes y un después para la educación en este país. Más que un congreso, una celebración en la que la Educación era la gran protagonista. Más de 2.000 personas, hablando de lo nuestro; soñando juntos y juntas. Pensando.

Pensando para decir bien alto que no hay piedra que pueda obstaculizar por más tiempo nuestro camino; que tenemos clara nuestra meta. Que los niños, niñas y jóvenes de este país van a ser educados con una nueva visión; para que lleguen a ser ellos y ellas mismas. Sin homogeneidad mediocre; sin castración de sus propios talentos, aquellos que poseen como don y que les hace diferentes, personales, enriquecedores de una futura sociedad donde se puede y se debe pensar de forma divergente; donde el futuro se hace entre todos, sin delegar tu propio destino en otros que, tal vez, prefieren tenerte de corista.

Llegan tiempos vibrantes para lo nuestro. Tiempo de levantar la cabeza, aclarar las ideas y caminar; a veces con sandalias y a veces con botas, dependiendo de cuántas piedras haya en el camino; en todo caso, caminando.

En ese camino, ¡nos vemos!