SM publica un nuevo libro de David W. Jonhson que va más allá del aprendizaje cooperativo y defiende la necesidad de confrontar opiniones distintas bien fundamentadas para aprender a escuchar con atención, defender las propias ideas y llegar a decisiones de consenso. En su prólogo, Félix García Moriyón defiende que la controversia constructiva es la única manera de resolver realmente los problemas y no limitarse a aplazarlos, pues permite dar con soluciones en las que todos ceden y todos ganan y que conducen al bien común.

ControversiaconstructivaLas claves del libro

1. Formar grupos cooperativos de cuatro
Las controversias tienen que estructurarse en grupos cooperativos de cuatro. Estos grupos se dividen en dos parejas y se asigna una postura a cada pareja, para que prepare la defensa con ayuda de los materiales necesarios.

La tarea debe estructurarse de forma que haya, al menos, dos posturas bien documentadas, a favor y en contra. El objetivo cooperativo es que los alumnos tomen la decisión mejor razonada sobre el tema de discusión.

2. Establecer unas normas de interacción
Es importante que los alumnos comprendan que el propósito de defender y criticar no es ganar, sino dejar claros los puntos fuertes y los puntos débiles de diferentes formas de actuación, de manera que se pueda alcanzar un acuerdo conjunto que represente la mejor defensa posible que se pueda hacer.

Cuando preparan sus posturas, los alumnos pueden comparar su trabajo con el de los compañeros de otros grupos que estén defendiendo la misma postura. Se pueden compartir ideas sobre cómo presentarla y defenderla de un modo más eficaz. Los resultados positivos conseguidos con un grupo de aprendizaje cooperativo se pueden ampliar a toda la clase, mediante la cooperación entre los distintos grupos.

3. Supervisar y reorientar conductas
Los docentes deben anotar en una hoja de observaciones las conductas mejorables y las apropiadas, tales como: aportar ideas, hacer preguntas, expresar sentimientos, escuchar activamente, mostrar apoyo.

También pueden ayudar a los alumnos, cuando expresen que lo necesitan, a: aclarar alguna indicación, revisar conceptos y estrategias importantes, responder a preguntas, aprender nuevas destrezas de aprendizaje cooperativo. Y, finalmente, tienen que ofrecerles el feedback necesario para mejorar y ser más competentes en futuras prácticas de controversia constructiva.

David W. Johnson es profesor emérito de Psicología de la Educación en la Universidad de Minnesota y Co-director del Cooperative Learning Center (www.co-operation.org). Autor de numerosos libros y artículos de investigación, ha trabajado como consultor en escuelas de todo el mundo y ha recibido multitud de premios por su labor como investigador y educador, centrada especialmente en el aprendizaje cooperativo.

Para leer las primeras páginas del libro