Aprender a Pensar

Entrevista con José A. Marina

José A. Marina, catedrático de instituto, filósofo y ensayista, explica el sentido de la nueva frontera y ofrece claves para avanzar en el debate educativo.

1. ¿Qué es la Nueva Frontera Educativa?

Creo que la constatación de una necesidad. Necesitamos elevar el nivel de los debates educativos. No podemos perdernos en quejas, cambios legislativos, sentimiento de impotencia, ruedas de excusas, recriminaciones. La situación de la educación me recuerda a una escena muy repetida en las películas americanas. Entre los espectadores de un accidente, hay uno que siempre grita: ¡Que alguien llame a una ambulancia! ¿Pero por qué no la llamas tú? La sociedad se acuerda de la educación como de Santa Bárbara: cuando truena. Y, sin embargo, nuestra situación histórica –no solo española- nos plantea un cambio de paradigma. Me fastidia utilizar esta palabra que es un poco perejil de todas las salsas, pero voy a utiiizarla en sentido estricto. Kuhn dice que hay un cambio de paradigma en ciencia cuando la ciencia establecida es incapaz de resolver algunos problemas fundamentales. Entonces, tiene que reinventarse. Así pasó con el sistema copernicano, el cálculo infinitesimal, la mecánica newtoniana, la mecánica cuántica o la teoría de la relatividad. En cada uno de estos casos hubo que cambiar principios fundamentales para ser capaz de resolver un problema. El problema irresoluble que se le plantea a la educación es que hasta este momento ha sido el mecanismo de transmisión de la cultura de una sociedad. Una transmisora eficaz. Pero esto valía para sociedades estáticas y homogéneas, pero no para las nuestras, que son veloces y heterogéneas. La sociedad actual no sabe qué hacer con sus niños y adolescentes y sigue políticas erráticas. La escuela, la educación, ha de ser la conciencia reflexiva de la sociedad en asuntos educativos. La Nueva Frontera es adquirir la competencia para ello, y reivindicar nuestro protagonismo en la sociedad.

Hay una gran oportunidad educativa. Nos hemos dado cuenta de que la educación es importante para la convivencia social, por razones económicas, para la vida personal… Ahora que la sociedad ha reconocido la necesidad de una buena educación, los docentes deben tomar la alternativa y trabajar colectivamente. Hay que estar a la altura de ese nuevo protagonismo. Para reclamar hay que proponer soluciones, y aprender lo que no sabemos. Estar en condiciones de exigir al resto que trabaje para nosotros significa ser exigentes con nosotros mismos también.

2. ¿Qué territorios demarcaría esa Nueva Frontera?

En primer lugar un territorio integrador, de segundo nivel, muy similar al que tradicionalmente ha ocupado la filosofía, pero con un objeto práctico inmediato: tener una visión de conjunto del mundo de la cultura, y de la ciencia, para tener una idea de nuestras posibilidades, de nuestros peligros y de nuestras expectativas. En segundo lugar, recuerdo que decía a mis alumnos de los cursos de formación del profesorado: tenéis que desintoxicaros de la Universidad, que es el reino de la especialización, e introduciros en el mundo de la gran cultura, porque el ciudadano solo va a tener contacto con la cultura en términos generales durante la enseñanza primaria y secundaria. En tercer lugar, como nosotros conocemos a nuestros alumnos, su evolución psicológica, tenemos que seleccionar aquellas capacidades intelectuales, emocionales, ejecutivas y morales, que van a permitirles salir adelante en un mundo futuro que no conocemos, pero que va a ser sin duda muy exigente y precario.

3. ¿Estamos los docentes preparados para este trabajo?

No, pero tendremos que estarlo. Muchas veces nos quejamos de que nuestra tarea es insignificante y poco valorada. Vamos a engrandecerla. La ventaja es que podemos hacerlo de modo colectivo, potenciando nuestra inteligencia compartida. Vamos a demostrarnos que somos capaces de mucho sin necesidad de caer en el heroísmo o el martirio. Vamos a creernos que nuestra tarea es tan importante como la de un médico que está tomando decisiones sobre la vida de las personas. Nos indignaría poner nuestra vida o la de nuestros hijos en manos de un médico que no estuviera al día, que no estudiara los casos, que no conociera lo que estaban haciendo otros médicos. La profesión docente en todos los niveles es una profesión de élite por su función, y debe ser también de élite por su cualificación. Pero no debemos esperar a que nadie nos cualifique: vamos a hacerlo nosotros. Y luego podremos exigir a los demás.

4. ¿Qué aporta la figura del detective a la de un investigador “al uso”?

Humildad, razonamiento práctico, y unas gotas de humor. Sería ridículo pensar que yo conozco lo que pasa, y las soluciones a lo que pasa. Lo que quiero es enterarme, husmear, preguntar a gente, informarme de lo que sucede, evaluar. Y las nuevas tecnologías permiten hacerlo teniendo muchos colaboradores. Vamos a hacernos visibles. Vamos a emprender una tarea de marketing educativo. ¡Estas son las razones por las que se tiene que fiar de nosotros y ayudarnos!

5. ¿Qué cree que va a descubrir?

Unas cosas buenas y otras malas. Mucha impostura y mucho talento, y ojalá aprendiera a distinguir uno de otro. Muchos problemas y muchas soluciones. Y, sobre todo, una pedagogía de la esperanza creadora. La realidad es lo que hay y el conjunto de sus posibilidades. Bien, vamos a ser cultivadores de posibilidades. Además, creo que voy a descubrir que la impotencia nos está matando, o, al menos, amargándonos la vida. No podemos vivir huidizos, y en retirada. Necesitamos echar fuera nuestros complejos e inseguridades. Pero para hacerlo, tenemos que convencernos de que un profesor aislado no hace nada. Necesitamos redes educativas y presencia social. Y este blog pretende ser una de esas redes. Y ojalá sirva también para conectar a otras redes que están funcionando.

6. ¿Es posible conciliar educación para todos con el fomento de la excelencia?

La educación obligatoria es un sistema contradictorio, pero necesario. Contradictorio por razones técnicas, y necesario por cuestiones éticas. Su objetivo es conseguir la integración social, y esto nos obliga a ampliar los límites para que nadie quede fuera del sistema. Pero además debemos educar bien, y eso implica restringir. He ahí la contradicción. Por eso los profesores deben estar muy bien formados, para saber cuándo y cómo restringir. El profesorado de secundaria, y sobre todo de primaria, tiene que tener una formación mucho más amplia que los profesores de universidad. Están en un terreno donde las cosas cambian muy rápidamente, y aparecen imprevistos. Hay más convivencia, y surgen muchos más conflictos. En el sistema finlandés, son los mejores alumnos de sus escuelas de pedagogía quienes van a Primaria.

7. ¿Qué hemos conseguido hasta ahora?

En España tenemos la mejor escuela que hemos tenido nunca. Hay dos formas de evaluar un sistema educativo: en relación con su propia historia, y ahí hemos mejorado muchísimo, y en relación con las necesidades que ahora tenemos, y en este sentido estamos muy retrasados con respecto a otros. La escuela transmite lo que la sociedad le dice, pero no decide por sí misma. La sociedad se ha vuelto más complicada y más rápida, es plural, indecisa, y, aunque se abren muchísimas posibilidades, confusa, y la escuela es el rompeolas de todos los problemas sociales: si va mal la seguridad social, la escuela se resiente; que va mal la familia, la escuela se resiente… Aunque haya mejorado en términos relativos, ahora tiene que asumir los nuevos retos de la sociedad, saber exigir a cambio de dar el máximo. Los profesores somos la conciencia educativa de la sociedad, y por eso debemos asumir esa responsabilidad, y exigir de acuerdo con esa responsabilidad.

Esto exige un gran trabajo colectivo. El tiempo del profesor aislado se ha acabado, el profesor aislado no sirve para nada. La unidad ya no debe ser el aula, ni siquiera el curso. Es el centro educativo quien tiene la responsabilidad de que sus alumnos salgan bien educados. En primer lugar el centro, trabajando en equipo, pero los centros también se están quedando pequeños. La red de escuelas, los centros de formación de profesorado… Y además hay que incluir a los padres, la otra gran parte de la situación.

8. Y los padres, en todo esto, ¿qué lugar ocupan?

Hace tres años fundé la Universidad de padres, para ayudarles en sus tareas educativas. El éxito de la iniciativa me ha convencido del interés que la mayor parte de ellos tienen. Hubiera sido tal vez mejor intentar introducir mejoras en el sistema educativo, pero la administración es un terreno demasiado lento y pantanoso como para poder hacer nada a título particular. En cambio, puedo ponerme en contacto con los padres y conseguir que tomen en serio su tarea, que presionen socialmente en favor de la educación, y que colaboren con la escuela.

9. ¿Es posible el cambio educativo sin un cambio de actitud de la sociedad en su conjunto?

¿Cómo se han producido en la historia los grandes cambios? Al principio, un grupo de personas conscientes de su responsabilidad se empeñaron en convencer a los demás, y a fuerza de paciencia, de energía y de razones, acabaron por conseguir la masa crítica necesaria para presionar a los legisladores y a los gobernantes. La pólvora ya está inventada. Lo que hace falta es acercarle la cerilla.

Ver En busca de la nueva frontera

 
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