La presentación de Aprender a Pensar en Madrid, que tuvo lugar en el Hotel Colón, reunió en la tarde de ayer a unos 200 profesores de primaria, secundaria y universidad con el objeto de reflexionar sobre las posibilidades pedagógicas de la web 2.0.

Augusto Ibáñez, Director General Corporativo del Grupo SM, presentó en Madridprimer lugar la labor de la Fundación SM en materias de investigación, formación y programas socioeducativos, que se plasman cada año en el Programa de Actividades de la Fundación. La Fundación tiene su ámbito de actuación en los países donde se desarrolla el proyecto de SM: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, España, México, Perú, Puerto Rico y República Dominicana.

A continuación presentó el proyecto Aprender a Pensar como un intento de aprovechar el potencial de la web 2.0 para desarrollar una competencia que, pese a formar parte de las consideradas fundamentales en un primer momento, fue olvidada por las sucesivas concreciones de los programas por competencias. Esta capacidad que se trata de potenciar en el alumnado sería la de aprender a pensar, muy en línea con la competencia filosófica que J. A. Marina ha defendido en otros lugares. Ibáñez señaló que la labor del profesorado hoy en día no es la de transmitir datos, sino la de generar criterios en sus estudiantes, de modo que sepan organizar y cribar la sobreabundancia de información que caracteriza a la sociedad del conocimiento. Ante este reto, Aprender a pensar se presenta como una invitación al profesor para introducirse en el medio 2.0 a través de un blog, de manera que pueda ponerse en contacto con otros colegas y trabajar con sus alumnos si así lo desea.

Durante su intervención, el filósofo y ensayista José Antonio Marina, cofundador del proyecto, animó a los asistentes a trabajar en red de la manera que en otros contextos se ha revelado como efectiva, tomando como ejemplo el modelo de la Wikipedia: la creación de entornos de comunicación donde todos los nódulos de la red aportan algo a los demás, de modo que la inteligencia social, la calidad de las producciones (intelectuales o no) de una sociedad, aumenta en lugar de “encanallarse”, como de hecho ocurre actualmente.

Así, el proyecto Aprender a Pensar puede contribuir a que el profesor trabaje menos aislado, a la vez que esto repercute positivamente en la capacidad crítica y reflexiva de sus alumnos al hacerles partícipes de un red de conocimiento.

La próxima presentación de Aprender a Pensar tendrá lugar en Sevilla el 3 de diciembre, en el Centro Cultural de CajaSol (C/Laraña, 4).

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