En un momento de revolución e incertidumbre con respecto a los modos en los que la información se transmite, el ámbito de la educación y de los materiales educativos está adoptando una posición cauta aunque no inmovilista, proponiendo soluciones híbridas entre lo tradicional y la vanguardia a la espera de lo que pueda ocurrir.

La mezcla entre el antiguo y el nuevo modelo de enseñanza se produce en dos sentidos: la cada vez mayor presencia de los recursos digitales en el aula (con el consiguiente retroceso del libro de texto como vehículo principal de las clases), y la extensión de los espacios de aprendizaje hacia fuera del aula.

La primera de las posibilidades es ya una realidad sólida (y los recursos educativos digitales suponen ya más del 30% de los materiales editados, según el informe anual que hoy ha dado a conocer la Asociación Nacional deordelibro01 Editores de Libros y Material de Enseñanza, ANELE), apoyada y promovida por las instituciones de maneras siempre discutidas desde todos los sectores implicados. Los materiales educativos digitales, aunque llevan mucho tiempo comercializándose junto con los libros de texto, requieren para su utilización de infraestructuras en los centros que no siempre resultan accesibles. Además, muchos de estos materiales son “traducciones” de lo analógico a lo digital, y no llegan a cambiar en lo esencial la metodología de las clases, que están muy lejos de ser “2.0” (trabajo colaborativo, aprendizaje constructivista, colaboración en red).

La otra posibilidad está siendo explorada tanto por empresas como por particulares, y consiste en “sacar” la clase del aula, y permitir que los alumnos tengan acceso a los materiales fuera del horario lectivo. Los blogs, las plataformas de educación a distancia y, recientemente, los “podcasts”, hacen que el alumno pueda llevarse el profe a casa, y favorecen la ampliación de contenidos y el estudio autónomo. Algunas universidades españolas (la de Vigo, por ejemplo) se han apuntado ya al carro de iTunes-U, una nueva plataforma de la tienda digital de Apple que distribuye podcasts de los centros universitarios que se adscriban, de manera que pueden trasladarse fácilmente a dispositivos portátiles reproductores de mp3. Otros comercializan libros de texto cuyo soporte son los nuevos libros electrónicos o el mismo iPod. A menor escala, y de manera gratuita, muchos profesores llevan mucho tiempo ofreciendo archivos de sonido de este tipo desde sus blogs.

Estos maridajes provisionales entre lo tradicional (la clase magistral) y lo nuevo (los nuevos soportes, y la posibilidad que ofrecen de traspasar las barreras espaciales y temporales) serán probablemente la opción más extendida en el futuro a medio plazo, pero se parecen mucho a lo que ya conocemos. El verdadero cambio, probablemente, aun no podemos imaginarlo.

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