Las lecturas nos deparan experiencias curiosas. Cuando leí las principales obras de Lévi-Strauus, me interesaba sobre todo el tema de la libertad, y me irritaba su empeño en afirmar que el sujeto, “ese insoportable niño caprichoso que ha ocupado tanto tiempo la escena filosófica”, debía perder importancia. Según él, eran las estructuras quienes tienen la voz cantante y deben por ello ser estudiadas prioritariamente. No es un autor quien inventa los mitos de una cultura, sino una estructura mitológica previa la que hace que en todas las culturas haya mitos iguales. Eran los momentos en que se hablaba de la “muerte del sujeto”. Un grafitti decía: “Dios ha muerto, el sujeto ha muerto, y yo no me encuentro nada bien”. A mí me interesaba en cambio destacar el aspecto creador de la inteligencia humana, y ese intento de rebajar el protagonismo del individuo en aras de una especie de inconsciente social, me parecía peligroso. Pasaron los años, y ahora lo que me interesa es averiguar los mecanismos de la inteligencia social, para saber cómo podemos evitar que se encanalle, cómo podemos conseguir que de ella emerjan creaciones ascendentes. Y he vuelto a leer a Lévi-Strauss, pero de otra manera. Eso es lo que tienen los genios: permiten viajes diferentes por su obra.

One Comment

Ignacio Ayerbe

Tenemos un cerebro social. Aprendemos relacionándonos con los demás, interactuando con otros y activando las neuronas espejo para observar sus acciones, reconocer sus intenciones y entenderlas. Desarrollar la capacidad de aprender requiere por tanto, estar en Sociedad, convivir con otros cerebros para atender el objetivo de adaptación a los cambios del entorno. Quizás esta característica común, nos haga identificar estructuras semejantes en distintas culturas.
Sin embargo, el individuo sigue siendo el protagonista. La plasticidad de su cerebro provoca cambios continuos y drásticos (nuevas neurona, nuevas conexiones, mayor velocidad en la sinapsis…) que propicia el aprendizaje innovador que nos prepara para la realización de cambios constructivos y creativos.
http://ignacioayerbe.aprenderapensar.net/

Reply

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *