Continuación del artículo 10 pistas para hablar con tus estudiantes sobre temas delicados de actualidad (I) que publicamos la semana pasada.

Artículo original: Jinnie Spiegler, TeachableMoment.org

Traducción y adaptación: Julia Molano / Aprender a Pensar

6. Pide a tus estudiantes que investiguen y aprendan más.

Es muy importante que los estudiantes tengan la oportunidad de encontrar respuestas a sus preguntas, de llevar a cabo una pequeña investigación, de hablar con gente y aprender más de una manera que el tema significativo resulte para ellos. En primer lugar, sin embargo, asegúrate de que tus estudiantes entienden la diferencia entre opiniones y hechos. Puedes utilizar un listado doble (para poner en un lado los hechos enunciados y en el otro las opiniones sobre ellos) y usar como ejemplo un artículo de prensa en torno al tema que estéis intentando demostrar, e invitar a tus alumnos a que busquen y compartan sus propios ejemplos a partir de otros artículos.

(…)

Recuerda dirigir a los estudiantes hacia fuentes de información de distinta inclinación política. Anima a los estudiantes a consultar con un amplio registro de personas para obtener más información, incluyendo a personas con opiniones más contundentes o con conocimientos especiales sobre el tema. Mientras que los estudiantes están reuniendo esta información, haz hincapié en que incluso la información “acerca de hechos” tiene un punto de vista. Mientras están investigando, deberían preguntarse: ¿Cuál es el punto de vista de esta fuente? ¿Cómo de fiable es, y por qué?

7. Explora las opiniones de los estudiantes y promueve el diálogo.

Después de haber investigado el tema a fondo, los estudiantes están listos para formar y expresar sus propios puntos de vista. Es importante animarles a estar abiertos a diferentes enfoques de la cuestión. Puedes hacer un “continuum de opinión”, ejercicio en el que muestran si están “de acuerdo”, “muy de acuerdo”, “en desacuerdo”, o si se encuentran “en algún punto intermedio” o “no están seguros” sobre una variedad de temas (ellos se desplazarán de un lado a otro de la clase, que previamente se han designado como los extremos, “totalmente en desacuerdo” o “totalmente de acuerdo”, situándose en algún punto del continuo. Después de que se posicionen explicarán por qué se han situado allí y podrán dialogar con sus compañeros acerca de sus respectivas posiciones). Ayuda a promover el diálogo, en lugar del debate. El diálogo apunta a la comprensión, a la ampliación del enfoque, lo que complica el pensamiento e implica una apertura al cambio. Plantea diversos tipos de grupos de discusión donde diferentes perspectivas sean escuchadas (discusión por parejas, exposiciones, peceras, etc.).

8. Sé sensible a los sentimientos y valores.

A pesar de que hemos creado unas reglas de juego desde el principio y has desarrollado un ambiente de respeto en el aula, una vez que surge un tema candente es necesario que sigas pendiente del tono de clase. Recuerda a los estudiantes las reglas del juego, especialmente si no son respetadas. Toma la “temperatura emocional” del aula periódicamente para saber cómo se sienten los estudiantes, y fomenta la discusión sobre sus sentimientos en todo momento. Inventa distintas maneras de que los estudiantes participen, pero contempla también la posibilidad de que abandonen una discusión si les resulta emocionalmente difícil. Da oportunidad a los estudiantes de escribir sus pensamientos, tal vez de forma anónima, en lugar de compartirlos verbalmente. Recuerda a los estudiantes que, si bien quieres que participen, siempre tienen el derecho a “pasar” si se sienten incómodos. Una vez más, si prevés que un tema determinado puede provocar sentimientos demasiado fuertes para un estudiante en particular, háblalo con él previamente.

9. Establece lazos con el origen.

Utiliza a los padres y otros miembros de la familia como fuentes primarias para que los estudiantes los entrevisten como parte de su investigación. Comunícate con los padres acerca de tu enfoque de la discusión sobre problemas difíciles. Puedes hacerlo mediante el envío de una carta a casa al principio del curso o hablando con ellos en las reuniones con los padres, o en alguna convocada específicamente para ello. De esta manera podrás saber si existen temas sensibles para su familia, de manera que estés preparado.

10. Haz algo.

Si los estudiantes se han implicado en alguno de los temas que habéis discutido y apuestan firmemente por ello, es posible que quieran hacer algo al respecto. Tu plan debe incluir algún componente de acción. Esto podría implicar realizar una investigación más específica. También puedes considerar ayudar a los estudiantes a llevar a cabo una acción social o un proyecto de servicio comunitario relacionado con el tema. Los estudiantes pueden inspirarse viendo (en las noticias, en la red) cómo otros jóvenes han hecho proyectos en torno a los últimos temas de actualidad. Si el problema es de carácter político, pueden dedicarse a escribir cartas, hablar en audiencias públicas, recaudar dinero, participar en manifestaciones o escribir artículos para la revista del colegio o un periódico local.