Los laboratorios del científico estadounidense John Craig Venter, el mismo hombre que puso en marcha su propio proyecto para secuenciar el genoma humano en 1999, han creado la primera célula sintética, es decir, la primera célula cuya información genética (genoma) ha sido generada de forma artificial en un laboratorio. Este genoma ha sido introducido en una célula natural que había sido previamente vaciada de su información genético. Puede decirse, por tanto, que la vida artificial todavía necesita de la natural para existir.

La nueva célula ha sido bautizada por Craig como Mycoplasma mycoides JCVI-syn1.0, y su nombre de resonancias informáticas aventura que será el principio de una nueva industria: la de los seres vivos. De hecho, Craig ya inició con la corporación Celera Genomics un proyecto con fines comerciales paralelo al Proyecto Genoma Humano liderado por Watson y financiado con fondos públicos. El proyecto genoma humano perseguía la secuenciación completa del código genético del individuo humano, que se finalizó en 2001. La corporación de Craig fue la que inició la carrera privada por la secuenciación, con la intención de patentar las secuenciaciones parciales del genoma que fueran completando.

La actual sociedad de Craig, Synthetic Genomics, tiene entre sus objetivos el de diseñar un alga  que genere hidrocarburos a partir de la energía de la luz solar y el CO2 atmosférico, lo que sería  revolucionario al solucionar muchos de los problemas energéticos que se presentan de cara al futuro.

Desde ciertos sectores se acusa a Craig de “jugar a ser Dios”, pero lo cierto es que un buen uso de este descubrimiento repercutiría muy positivamente en la solución de los problemas medioambientales, energéticos, y de salud que preocupan principalmente a los países avanzados. Y puede decirse que este científico no ha abierto una puerta totalmente desconocida, pues el debate bioético sobre la creación de organismos artificiales lleva abierto desde hace mucho tiempo alentado por su propio instituto de investigación, que publicó un informe al respecto en 2007 (ver informe en inglés).

En cualquier caso, la brecha ya está abierta, y se trata sin duda del inicio de una nueva era. La ciencia avanza despacio, pero avanza en muchos frentes, y en nuestra mano está detenernos un momento a reflexionar ahora sobre lo que vendrá después.