Los niños de estas edades son muy sociables y aumentan considerablemente sus relaciones fuera del ámbito familiar.

Mayor estabilidad emocional

Los niños de 10 y 11 años viven una etapa de tranquilidad emocional, teniendo en cuenta que, por lo general, han dejado de lado los celos y tienen mayor capacidad de autocontrol, de regulación y de comunicación, lo que permite una relación social más amplia y satisfactoria.

Sentimientos más complejos

Hay ocasiones en las que se generan varias emociones negativas; por ejemplo, “si un amigo me rompiese mi videoconsola, me sentiría enfadado y también me sentiría triste por quedarme sin ella”.

A veces se dan circunstancias que provocan emociones contradictorias; por ejemplo, “me da rabia tener que recoger mi cuarto, pero me gusta lo ordenado que queda después”.

Mayor autonomía

Respecto a la relación con los demás, durante este período, los niños adquieren una mayor autonomía respecto a su familia.

Si bien los padres y hermanos continúan siendo modelos para ellos, también comienzan a serlo profesores, compañeros, amigos y otras personas de su entorno próximo.

Habilidades sociales

En estas edades los niños comienzan a compararse con los demás, lo que da paso a un mayor desarrollo de las habilidades sociales que marcarán sus relaciones interpersonales futuras.