Durante esta etapa, va mejorando la comprensión que los niños tienen sobre sus sentimientos y son más capaces de regular sus emociones.

Tienen mayor capacidad de autocontrol

Nuestros hijos irán aprendiendo progresivamente a evaluar, regular y modificar sus propias emociones; es decir, a comprender qué sienten, controlar sus impulsos y, en caso de emociones negativas, buscar la manera de sentirse mejor.

Diferencian lo que sienten y lo que expresan

Los niños de esta edad son capaces de ocultar los propios sentimientos a los demás con comportamientos con los que intentan disimular lo que están sintiendo.

Son conscientes de que aparentar una emoción no implica sentirse tal como muestran externamente. Por tanto, comienzan a darse cuenta de que las demás personas puede que no se sientan tal y como aparentan.

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Saben qué hacer para sentirse mejor

Respecto a la regulación y modificación de su conducta, comienzan a emplear conscientemente estrategias para distraerse y sentirse mejor como, por ejemplo, ponerse a jugar o pensar en otra cosa.

Se enriquecen sus relaciones con los demás

En cuanto a las interacciones entre iguales, nos encontramos en una etapa de cambio en la que se van sustituyendo las interacciones físicas por las verbales. Por otro lado, pasan de los juegos de imitación a otros que tienen reglas, como los deportes o los juegos de mesa.