El padre de María está cansado de repetirle lo mismo a su hija. Se suceden las discusiones para que ayude, para que recoja su habitación…

Enfados habituales del padre de María con su hija

-¿Cuántas veces tengo que decirte que dejes la ropa sucia en el cesto? ¿Estás sorda?

María, ¡qué cabeza!… ¡El bocadillo!

-¿Se te va a caer algún anillo si me ayudas a poner la mesa?

-¡Qué pocilga de habitación?

Si el padre de María tiene que discutir a diario por estas cuestiones, seguramente no está utilizando la mejor estrategia.

Entonces… ¿qué proponemos?

– ¿Cuántas veces tengo que decirte que dejes la ropa sucia en el cesto? ¿Estás sorda?
– María, deja la ropa sucia en el cesto, que voy a poner una lavadora.
– María, ¡qué cabeza!… ¡El bocadillo!
– María, coge el bocadillo; si no, pasarás hambre en el colegio y no podrás concentrarte.
– ¿Se te va a caer algún anillo si me ayudas a poner la mesa?
– María, por favor, ayúdame a poner la mesa mientras acabo de preparar la cena.
– ¡Qué pocilga de habitación!
– María, por favor, arregla la habitación antes de salir de casa.